Ese maldito que se les da de "sabelotodo" me cae hasta la m... es un triste niño sin amor.
En la última clase, cuando el maestro aún no llegaba, como buen predicador, (y su voz retumbó en las paredes del prácticamente vacío salón) les preguntó a las tres compañeras del salón que estaban: "antes de comenzar la clase compañeras, díganme ¿cuál era su reflexión del libro?" Unas dijeron que ninguna, la otra sí le contestó. Fue con ella y se puso a platicar. Pobrecito. Necesita urgentemente de atención.
Lo que quería era robarle sus ideas, porque el señor "no lograba aterrizar el texto". Me horrorizó aquella situación y salí del salón a sentarme en el piso. Pinche mala suerte. Cuando el idiota salió del salón, no se fijó que yo estaba en el piso y como iba caminando de espaldas (que seguramente lo hizo a propósito) ahí va a chocar contra mis piernas. Me dieron ganas de darle unos buenos picotazos.
El maldito de puro milagro no se cayó, me hubiera encantado que quedara tirado en piso, cual masa deforme y yo riéndome a carcajada suelta.
Afortunadamente, en las restantes dos horas, no supe de su existencia. Ahora la atención recaía sobre otro que se las da de "papasfritas".
Cuando le dije a Vero sobre aquél sano ejercicio de "reflexionar antes de comenzar la clase", ella solamente me contestó: "mi reflexión es que se pique el culo".

Nombres, compañera...