Esperaba no hacerlo hoy, pero qué más da...
DÍA 1
Creo que esta es la señal para comenzar a contar las peripecias de la pollita-enfermiza-obsesiva, aunque claro, con dos horas de retraso: la pluma que traía nunca sirvió, y un enfermero se apiadó de mi al ver cómo me hundía en la desesperación por tratar de sacarle unas cuantas gotas de tinta a un objeto que hace mucho tiempo ya había muerto. (La piel en esos momentos me pareció idóneo para ensayar).
El enfermero se me acercó y con voz juguetona me dijo: "toma, para dibujes". Me sentí una niña de tres años.
Siguiendo con el relato de la señal, ésta me vino como iluminación, o por efecto de las drogas, pero resulta que desde donde yo me encuentro se puede vislumbrar a unos cuantos doctores expidiendo recetas a cuanta persona se sienta en el banquillo de los enfermos.
Cuando mi vista febril se dirigió hacia aquél lugar, vi que el pálido, frío y resplandeciente asiento emitía un brillo fuera de lo normal. Decidí entonces ascender la mirada... y algo llamó poderosamente mi atención: un muchacho traía puesta... una camiseta de béisbol... ¡y no sólo eso! del equipo que menos me esperaría... me espanté cuando vi semejante coincidencia... y eso no fue todo... frente a él estaba un doctor que podría ser el perfecto hermano de... de... mi señor pollo!! ¡ohh, no, el señor pollo está por todos lados!¡lo sabía! Seguramente me vigila. No me deja en paz.
Volteo para todos lados...
Falsa alarma...
Estaré precavida...

Comments (0)
Postar um comentário